Nadie quiere ser verdugo, nadie quiere ser víctima, pero si pones tu felicidad en manos de los demás y esperas que los demás cumplan ese sueño para ti, entonces entras en esa dinámica tan peligrosa del verdugo y de la víctima, que es tan destructiva para la pareja. Si yo sacrifica mis sueños, para la vida del otro, para casarme, o para tener hijos. Y es que no he consiguido ser aquello que deseaba, sólo a medias. Eso es otra cosa de la pasión, que es como entregarse a otra cosa más grande que una misma y que nos absorbe por completo. Vivir la pasión en la vida, ¿qué es?
La vivo a través de una realización creativa, y hay otros talentos en la vida, sencillamente vivir bien, amar a los demás bien, dar lo que tienes, no lo que no tienes, saber que es lo que tienes que dar a los demás y vivir eso intensamente. Eso es pasión de vivir y pasión de amar.
viernes, 1 de julio de 2011
diario 22.7.11
Las personas tienen distintas capacidades para asimilar y aprender. Respetar a los demás implica también el respeto a su particular ritmo de asimilación y de crecimiento, y ese elemento debe estar presente en los juicios acerca del comportamiento de los demás. A veces el ego puede resultar susceptible y desconfiado y hacernos reaccionar de forma brusca ante los errores de los demás (“esto yo no me lo merezco”, “si cedo ahora no habrá marcha atrás”…) Conviene aprender a no juzgar a los demás desde esa perspectiva egocéntrica, sino desde un lugar menos posesivo, más empático y más compasivo. De nuevo un adolescente o un adulto con una buena autoestima, a gusto con sus emociones, tendrá la intuición natural de lo que es aceptable y de lo que no lo es y podrá apartarse de determinadas situaciones sin entrar en espirales de emociones negativas, como la tristeza o la ira. La solidez emocional lo ayudarán a refugiarse, en tiempos difíciles, en los afectos de su entorno cercano, en su sentido de pertenencia al mundo, en sus aficiones y en la lealtad a su propia persona.
diario 21.7.11
He olvidado lo que es el amor sin condiciones. Llegada a una cierta edad en la que establecemos relaciones íntimas, he olvidado cómo se ama de forma natural e inocente. El amor se convirtió en moneda de trueque y se crean unos patrones emocionales negativos, entre ellos los de dependencia y de dominación: seguridad y protección a cambio de cuidados emocionales. Los adultos renunciamos así a relaciones entre iguales, sin condiciones, que les permitan crecer y fortalecerse, yo sigo apoyando a la pareja, pero centrada en mi propia individualidad, a la que no puedo renunciar.
diario 20.7.11
No tengo suficiente percepción del bien ni del mal que hacemos y de cómo nos quieren y como queremos nosotros porque sólo me he parado a analizar lo material. Me aferro a este pasado y me vuelco en este futuro. Y me cuesta vivir centrada en el presente, en lo que puedo hacer hoy por hoy.
Hay una herramienta muy poderosa y es que nos planteemos: quién sería yo sin este pensamiento. A menudo nos dejamos atrapar por cosas pues ya que no tienen remedio. Y realmente la vida es un proceso de transformación, a veces eso lo olvidamos.
Hay una herramienta muy poderosa y es que nos planteemos: quién sería yo sin este pensamiento. A menudo nos dejamos atrapar por cosas pues ya que no tienen remedio. Y realmente la vida es un proceso de transformación, a veces eso lo olvidamos.
diario 19.7.11
El amor es evidente y radiante y muestra la capacidad de los seres vivos para compartir y para intercambiar y de la alegría que eso trae consigo. A veces son las diferencias lo que nos aprisionan tras nuestras defensas. Pero estas defensas hace que salte la pasión, e incluso tendemos un puente al saltarlas, y no necesitaríamos sin ellas trascender nuestros límites para llegar a él, por eso, son en sí algo transformador y valeroso.
diario 18.7.11
Podemos aprender nuestra lección sin resentimiento contra nadie, si la relación acaba, si la despedida no se hace amarga sino que generará gratitud por quien se cruzó en mi camino y aportó algo a mi vida. Porque me ayudó a crecer, a transformar, a desechar, a avanzar. Si se equivocó en algo, si no pudo estar a la altura de lo que vislumbré, no es algo que deba yo sola juzgar. Pero las personas que me han enseñado algo casi siempre también se han mostrado esquivas por algún motivo y otro. Tal vez porque había algún resentimiento, tampoco era algo personal.
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