viernes, 1 de julio de 2011
diario 18.7.11
Podemos aprender nuestra lección sin resentimiento contra nadie, si la relación acaba, si la despedida no se hace amarga sino que generará gratitud por quien se cruzó en mi camino y aportó algo a mi vida. Porque me ayudó a crecer, a transformar, a desechar, a avanzar. Si se equivocó en algo, si no pudo estar a la altura de lo que vislumbré, no es algo que deba yo sola juzgar. Pero las personas que me han enseñado algo casi siempre también se han mostrado esquivas por algún motivo y otro. Tal vez porque había algún resentimiento, tampoco era algo personal.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario