martes, 12 de julio de 2011

diario 13.8.11

Estaba muy cerca de la Rathaus en Viena, y donde anoche en su pantalla gigante retransmitieron la Traviata de Verdi, que es como una versión de la Dama de las Camelias. En la traviata de Verdi, Armando Dumas nunca aceptaría en su totalidad la condición de Margarita, aunque durante cierto período toleró vivir con el dinero de los otros amantes de la hermosa joven. Finalmente lograría que ella abandone su vida licenciosa, pero posteriormente al verse abandonado y sentirse traicionado, cortejaría a Olimpia, otra mujer de condición semejante, con el único objetivo de hacerle daño a su verdadero amor. Luego se enteraría que el “engaño” de Margarita era sólo otra prueba de su amor, lo que lo dejaría desolado. Es una vida que se desarrolla en Paris y en la campiña de alrededores. Pero el padre de éste le rogaría que deje a su hijo, lo que constituiría su último sacrificio. Regresa a su vida licenciosa, simplemente para acelerar su penosa y solitaria muerte, causada por la tisis, que venía arrastrando desde hacía tiempo.

lunes, 11 de julio de 2011

diario 12.8.11

Estamos en la época de los amores románticos, entre fines del siglo XVIII y mitad del siglo XIX, el lema del romanticismo alemán fue Sturm und Drang, "La tempestad y el ímpetu". Este podría ser también el lema de la vida de Bettina Brentano (1785-1859). Decidió conocer a Goethe que era ya un escritor famoso, casi una institución gloriosa, y lo conoció, se fue a buscarle, ella era editora y se hizo amiga de su madre, a cambio empezó a editarle algunas de las cartas familiares. Pero Bettina sólo tenía en este momento veintiún años y Goethe tenía cincuenta y ocho. Bettina como muchos románticos creía en la inmortalidad y eso la impulsaba a acercarse a los genios de su tiempo. Escribió cincuenta y dos cartas a Goethe, y éste acabó harto de su persecución. Pero después ella terminó casándose con el poeta Archim von Arnim.

Con el romanticismo se inicia el amor loco, que es revolucionario, transgresor, que es diferente del amor constante, que es el amor burgués. El amor romántico está representado también en el enfrentamiento de Madame Bovary entre los anhelos de una mujer que ha alimentado el sentimiento amoroso a traves de las lecturas de amor y entre el amor conyugal, que busca la tranquilidad, la procreación y la familia.

Ya el siglo XVIII es racionalista y romántico, es un siglo brillante y desgarrado, la gran pugna entre el amor pasión y el afecto conyugal se mantiene, y la menor presencia de la religión permite fundar el lazo conyugal en los sentimientos.

Incluso ya un siglo antes, el siglo XVII es literario y barroco y el tema principal de los debates es si son compatibles el amor y el matrimonio, las mujeres recuperan un protagonismo que no han tenido desde la época del amor cortés. Las "preciosas" reivindican los derechos de la mujer. Oponen al amor vulgar y carnal, el amor purificado, la tendré amitié, libremente consentida. Se pone de moda la femme d’esprit, la mujer ingeniosa, cultivada y hostil al matrimonio.

Las circunstancias sociales, económicas y religiosas hicieron que durante la Edad media, amor y matrimonio se separaran. El matrimonio constituía ante todo una alianza entre dos familias, más que una unión entre dos personas. Normalmente el amor no intervenía en absoluto. En las cartas encontramos una elaboración teológica y otra caballeresca del amor, pero en las capas sociales más humildes sin duda nada de esto tenía lugar, existía una visión más brutal de la vida. Las reglas de cortesía y las normas esto es lo singular del amor caballeresco y que fijan a las mujeres como objeto del deseo, la mujer, es el dominus, quien ordena la relación amorosa, por primera vez en la historia la mujer se convierte en fuente de normas.

En el amor cortés, la norma amorosa ya no tiene su origen en Dios, ni en la naturaleza, ni en la autoridad política, sino que está promulgada por el propio objeto de deseo, que define las virtudes que ha de tener el caballero amante. Este siglo del amor cortés es un siglo obsesionado por el amor y la ternura, pero es el cristianismo quien provoca originalmente una dialéctica amorosa, en el Cantar de los Cantares, el alma se identifica con la enamorada, los monjes quieren dejarse seducir por la palabra divina y alumbrar la santidad, por eso los abades tenían un comportamiento maternal con sus monjes.

Pero esta idea se va a fusionar con otro tipo de amor, el amor sexual, en el amor cortés, que es apasionado, que en un marco distinguido copia la relación feudal llevándola al terreno amoroso. Los enamorados son siervos de su señora. Son los trovadores quienes cantan este amor, caballeresco y cortés, que no es siempre tan casto como se ha pretendido, pero que descubre algo más allá de la carnalidad. Se trata de que la pasión también significa sufrimiento, hay una tendencia a preferir lo que nos hiere, el fin d’amour, cantan amores desdichados.

Y hasta aquí podemos enlazar de nuevo con el siglo del Romanticismo donde se ponen en boga otra vez estas costumbres del amor apasionado, y donde la mujer parece adquirir de nuevo un sutil protagonismo en las historias de amor, como es la historia de Bettina Brentano con Goethe.

diario 11.8.11

"Las penas del joven Werther"... fue un libro que ocasionó en la época una ola de suicidios por toda Europa, por amor... Algo casi inimaginable en los dias de hoy. Las memorias del joven Werther es un personaje que está inspirado en uno de los amigos de juventud de Goethe y que se suicidó por amor, y esto influyó mucho en su época, y también llevó a Goethe a revivir aquella misma locura en tentativa. De hecho, uno de sus personajes femeninos, entre ellos la Margarita de Fausto, está inspirado en su amor por Charlotte Buff, prometida de su amigo Kestner e inspiradora de la Carlota del Werther, al convertirse en su amor imposible, y que le llevó a escribir esa novela que le sirvió a Goethe para evitar su propio suicidio, que se llamó "Las penas del joven Werther".

diario 10.8.11

No podemos olvidar que la historia del amor pasión también puede ser una historia trágica, en el caso de Bettina Brentano ella fue muy pasional y muy jovencita cuando se declaró a Goethe, siendo él ya un hombre casi en su edad consagrada y ya mayor por no decir en la ancianidad, pero las crónicas cuentan que Bettina al casar se con aquel otro poeta fue feliz en su matrimonio después. Ciertamente ahora pues nos veríamos tal vez reflejadas en la conducta alocada de esta mujer, a mí lo que me ha gustado es esa pasión con que escribe sus cartas de amor a Goethe, donde ella sublima y no se corta nada, dice y eleva el amor por encima de la carnalidad también. No nos extañe que si así fue la pasión que suscitaba Goethe entre las mujeres, terminase su obra Fausto, obra que culminó hasta el último de sus años de vida, diciendo que "el eterno femenino nos eleva". Decididamente él vivió una armonía casi dorada con la mujer, aunque también si hablamos del matrimonio de Goethe podemos ver los defectos del amor burgués y como él a pesar ya de casarse tardíamente y con quien fue al principio una relación de hecho, con Christiane Vulpius, pero con ella no suscitó esa pasión que por ejemplo sí mantuvo con otras mujeres, una de ellas fue la relación que tuvo Charlotte von Stein, el gran amor de su vida, siete años mayor que él, casada, y madre de numerosa prole.

diario 9.8.11

Diotima escribió a su amigo Giacomo para ilustrarle sobre el amor cortés y las diferencias históricas que se habían contenido en su evolución por los siglos:

-hola, Giacomo, la verdad es que planteas varios temas todos interesantes, a cual más. El amor cortés podría situarse ya en los albores del siglo XII, y se produce es verdad una fascinación por el amor y la ternura en ese siglo. En el Cantar de los cantares, el alma se identifica con la enamorada. El cristianismo provoca una dialéctica amorosa que sigue influyendo poderosamente en nuestro fondo afectivo. San Agustín "amaba amar" escribe. Pero esta idea cristiana se va a fusionar con un tipo de amor sexual apasionado, en un marco distinguido, que copia la relación feudal llevándola al terreno amoroso. Los enamorados son siervos de su señora. Son los trovadores quienes cantan este amor caballeresco y cortés, que no es siempre tan casto como se ha pretendido, pero que descubre algo más allá de la carnalidad, así la historia trágica de Tristán e Isolda. El fin d'amour cantan amores desdichados. Es menos el amor colmado que la pasión del amor, esto es lo que cantan. Y pasión significa sufrimiento. Pero no hay que olvidar que la sociedad cortesana y caballeresca de los siglos XII y XIII era una élite social dentro de un grupo histórico dado, para referir esto me estoy apoyando en un libro del filósofo Jose Antonio marina, "Palabras de amor". El dice que impone sus leyes todavía de un modo difuso. Realmente lo que llama la atención de esta época es que se respeta el sentimiento amoroso, no existen los matrimonios concertados de antemano y que esto no se volverá a dar en mucho tiempo después, cuando se impongan otro tipo de sociedades históricas. Y aún así como tú dices es una sociedad patriarcal, pero en algún modo eso también es lo que la hace ser patriarcal, porque ese tipo de amor cortés está predefinido por un ideal masculino, aunque idealice en cierto modo a la mujer. Sobre esto espero hacer algun estudio mas en profundidad, sobre la historia, sí porque sabemos que hay momentos despues en la sociedad barroca llegará otro momento en que se permite ciertos amores libertinos, en la sociedad francesa sobre todo, pero insistimos en que esto sobre todo se produce en las clases altas. Ahora también hay mucha libertad amorosa, quizás nunca hemos tenido tanta libertad como hoy día sin embargo, pasa lo que pasa, que aún así cometemos muchas equivocaciones, y estamos viviendo también nuevas represiones en un mundo donde tenemos otras condiciones que nos limitan para expresarnos. Yo no creo que sea fácil el amor, a todos nos llega, sí, pero hay que hacer un esfuerzo por apostar por él.

diario 8.8.11

La vida es un camino de continuas decisiones y de giros inesperados. Decido si prefiero quedarme donde estoy o investigar si aún puedes llegar más lejos. Ya no presto atención a todo lo que he conseguido. Doy la vuelta y lo dejo a mi espalda. Emprendo el camino, seguramente duro e incierto, hacia un lugar más alto donde espero desarrollar todo lo que llevo dentro. Siento la necesidad de la lucha antes que la de instalarme en la comodidad. Esto me trae un sentimiento de renuncia de algo que aún tiene valor pero que se deja atrás para conseguir otra cosa mejor, para evolucionar, para ascender a un nivel más allá. He de continuar con mi vida y desprenderme de la pena que me supone lo que ya no puede volver. No debo seguir lamentándome por lo que se ha terminado. Si así ha sido seguro que es por algo, y, probablemente, ese algo es más importante y más beneficioso para mí que lo que he dejado atrás. Es normal que sienta tristeza, y hasta miedo, por los cambios, pero no debo resistirme a ellos o no aprovecharé las cosas buenas que se me presentarán en el camino de mi vida. No estoy viendo las cosas buenas de la vida, sólo lo que ya he perdido.

diario 7.8.11

La mujer cuando tiene una aventura tiende a enamorarse rápidamente, no es capaz de separar tan fácilmente como hacen los hombres lo que es la aventura física de la aventura emocional. En este sentido los hombres aman de forma diferente a las mujeres. A las mujeres no nos resulta tan fácil, aunque ahora todo tiende a cambiar entre nosotros. Evolutivamente ellos tienen interés para la reproducción, es decir, que es como una llamada de nuestros orígenes a tener relaciones con todas las mujeres posibles para poder reproducirse. La mujer en cambio elige, y eso está un poco en nuestra evolución. Está en la base de lo que somos. Y ¿es realmente la mujer la que elige? Pues en parte ella toma el peso de la decisión, ella es la que asume ser madre, la que tiene que tomar el peso o el esfuerzo de la crianza, que cada vez también, es verdad, toman más hombres o se ven involucrados. El cerebro está programado ante todo para sobrevivir, y ante todo para sentir seguridad. De ahí que tendemos a eso que llaman la homofilia, amor entre iguales, y a relacionarnos con iguales, a agruparnos con personas que se parecen a nosotros y nos relacionamos dentro de redes sociales. Esto puede dar un poco de miedo, porque parecemos un clon, ya no podemos curiosear o mostrar interés por lo inédito. Pero el estar rodeados de personas que sienten, piensan o visten como tú eso da mucha seguridad. Y necesitamos tener relaciones con los demás. Otras veces nos cuesta mucho racionalizar decisiones que en realidad salen del corazón. Como son la de la pareja. Se decide en base a lo que le apetece, a lo que realmente siente que le hace feliz, con buen o mal criterio. Y luego busca todo tipo de explicaciones racionales para justificar esa elección. El amor se parece más a una respuesta química instintiva que a una evaluación objetiva de las personas. Por eso también nos equivocamos muchas veces.

Pero nos diferenciamos tal vez por más cosas, no sólo por la diferencia hormonal entre estrógenos femeninos y andrógenos masculinos. El hombre, evolutivamente, porque viene de una sociedad de cazadores en la vida diaria las emociones eran como algo que tenían que reprimir y que podían hacerle débiles. Las emociones muchos hombres temen que les hacen débiles y ahí las emociones son un problema realmente. El sentir pena por abandonar a tu mujer y a tus hijos, cuando salían a cazar y se alejaban del poblado, era algo con lo que no podían cargar y entonces los sentimientos sobraban para él. Y es muy interesante ver cómo los hombres están recorriendo este camino de las emociones muy deprisa en términos evolutivos. Lo que ocurre es precisamente el hecho de que los hombres interceptan aquellos sentimientos que son especialmente más potentes como el miedo, la ira, la tristeza o la ansiedad, pero por lo mismo porque tienen más probabilidades que las mujeres de verse engullidos por estas emociones y es porque temen perder el control. Y por eso reaccionan más bruscamente y se cierran en banda. Hablo del papel de las emociones y de la inhibición masculina, de modo general, pero no quiere decir que no haya hombres y mujeres distintos a este modo. Pero esto se superaría con una buena educación emocional, enseñando a reconocer que la emoción no es debilidad. Con un lenguaje también emocional que aprendamos a expresar. Para corregir y no caer en ese miedo a la inundación emocional. Pero generalmente se sabe que la mujer no reprime sus emociones incluso que las expresa mejor y es evolutivamente, dado que ella se tenía que quedar en el poblado con los niños, y los niños no sabían hablar por lo que tenía que desarrollar más la expresión emotiva, y se sabe que la mujeres expresan por esto mejor sus emociones que los hombres.

A veces la identidad de la mujer no está clara tampoco, debe definirse en torno a los cambios sociales y nuevos modelos y ella no tiene mucho margen donde definir sus relaciones tampoco; a veces corre el peligro de perder su papel como madre, y su papel como mujer siempre es cuestionado. Queremos sentir amor pasional, porque queremos enamorarnos realmente de quien nos gusta. Como cuando alguien refleja nuestra ánima oculta. Y empezamos a darnos cuenta de que no podemos tratar sólo el cuerpo al margen de todo lo demás y que el mundo emocional está muy implicado con él. Porque cuando uno instrumentaliza la relación en el propio beneficio sólo se termina apagando y tiene que ser un diálogo interpersonal o una razón intersubjetiva.

Y luego está el mecanismo del amor condicional que también juega su parte relevante en la socialización y en el mundo de la vida. El amor condicional nos lleva a tener que aceptar sacrificios, a amar en situaciones que exigen condiciones, y esto a veces en los niños es donde vivamente está mejor expresado, porque son fuente de abusos constantes y no se pueden defender, y ante su indefensión para hacerse amar tienen que adoptar u obedecer un sistema de vida o una jerarquía que les viene impuesta, y el sistema educativo tambien se ha basado en ello. Porque ningún niño puede vivir sin amor. Y lo peor de todo es que el amor se ha convertido en moneda de trueque y se crean los patrones emocionales negativos. Y es al revés, el amor no es dependencia del cuerpo o dependencia del sexo o del dinero, es al revés, es la necesidad de sentir la dependencia del amor lo que nos hace tal vez condicionarlo o convertirlo en moneda de trueque porque no sabemos hacerlo de otra manera menos vulgar.

Pero tengo una convicción, ambos, hombres y mujeres, aman en igual profundidad, pero en distinta manifestación. Pero que esto sirva como reinvindación del profundo amor y vínculo que sienten muchos hombres hacia las mujeres. Lo que ayuda no es que los hombres no comprendan a las mujeres o que sí las comprendan. Lo que ayuda es que dejen de intentarlo… y en lugar de comprender que se rindan ante el misterio, y rendirse significa básicamente respetar lo incomprensible del otro y amarlo tal cual es sin comprenderlo, porque sí. Ojalá quien pida comprensión la pudiera dar sin paliativos. Somos una especie evolucionada de primates, y yo no estoy por un concepto restrictivo del amor, sino más bien por una opción más aperturista. Aunque yo no creo en un terreno neutral en estas cosas sino en que la vida es sexuada, y eso es un valor que tenemos para la vida. Y por eso las diferentes manifestaciones del amor se deben cuidar y entender. Por el contrario, yo pienso que lo que más abunda es la inhibición del ser humano, el hecho de que se aisla en compartimentos estancos. Está claro que en las actuales relaciones hay mucha libertad con el sexo, que la mujer muchas veces responde a él también porque es un ingrediente muy importante en la pareja, es básico en la instalación de la pareja, claro pero no lo es todo. La fusión íntima, la comunicación íntima, también de la mente y la emoción, eso tiene que ser algo que esté en la base misma de una relación, porque es una necesidad que todos tenemos psicológica, la de compartir. De todas formas, siempre hay un "grajo blanco"... un hombre que no entiende el sexo sin sentimientos, que tenga que estar enamorado. Sobre el amor se puede exponer un párrafo de Sam Kean: "Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta".