La mujer cuando tiene una aventura tiende a enamorarse rápidamente, no es capaz de separar tan fácilmente como hacen los hombres lo que es la aventura física de la aventura emocional. En este sentido los hombres aman de forma diferente a las mujeres. A las mujeres no nos resulta tan fácil, aunque ahora todo tiende a cambiar entre nosotros. Evolutivamente ellos tienen interés para la reproducción, es decir, que es como una llamada de nuestros orígenes a tener relaciones con todas las mujeres posibles para poder reproducirse. La mujer en cambio elige, y eso está un poco en nuestra evolución. Está en la base de lo que somos. Y ¿es realmente la mujer la que elige? Pues en parte ella toma el peso de la decisión, ella es la que asume ser madre, la que tiene que tomar el peso o el esfuerzo de la crianza, que cada vez también, es verdad, toman más hombres o se ven involucrados. El cerebro está programado ante todo para sobrevivir, y ante todo para sentir seguridad. De ahí que tendemos a eso que llaman la homofilia, amor entre iguales, y a relacionarnos con iguales, a agruparnos con personas que se parecen a nosotros y nos relacionamos dentro de redes sociales. Esto puede dar un poco de miedo, porque parecemos un clon, ya no podemos curiosear o mostrar interés por lo inédito. Pero el estar rodeados de personas que sienten, piensan o visten como tú eso da mucha seguridad. Y necesitamos tener relaciones con los demás. Otras veces nos cuesta mucho racionalizar decisiones que en realidad salen del corazón. Como son la de la pareja. Se decide en base a lo que le apetece, a lo que realmente siente que le hace feliz, con buen o mal criterio. Y luego busca todo tipo de explicaciones racionales para justificar esa elección. El amor se parece más a una respuesta química instintiva que a una evaluación objetiva de las personas. Por eso también nos equivocamos muchas veces.
Pero nos diferenciamos tal vez por más cosas, no sólo por la diferencia hormonal entre estrógenos femeninos y andrógenos masculinos. El hombre, evolutivamente, porque viene de una sociedad de cazadores en la vida diaria las emociones eran como algo que tenían que reprimir y que podían hacerle débiles. Las emociones muchos hombres temen que les hacen débiles y ahí las emociones son un problema realmente. El sentir pena por abandonar a tu mujer y a tus hijos, cuando salían a cazar y se alejaban del poblado, era algo con lo que no podían cargar y entonces los sentimientos sobraban para él. Y es muy interesante ver cómo los hombres están recorriendo este camino de las emociones muy deprisa en términos evolutivos. Lo que ocurre es precisamente el hecho de que los hombres interceptan aquellos sentimientos que son especialmente más potentes como el miedo, la ira, la tristeza o la ansiedad, pero por lo mismo porque tienen más probabilidades que las mujeres de verse engullidos por estas emociones y es porque temen perder el control. Y por eso reaccionan más bruscamente y se cierran en banda. Hablo del papel de las emociones y de la inhibición masculina, de modo general, pero no quiere decir que no haya hombres y mujeres distintos a este modo. Pero esto se superaría con una buena educación emocional, enseñando a reconocer que la emoción no es debilidad. Con un lenguaje también emocional que aprendamos a expresar. Para corregir y no caer en ese miedo a la inundación emocional. Pero generalmente se sabe que la mujer no reprime sus emociones incluso que las expresa mejor y es evolutivamente, dado que ella se tenía que quedar en el poblado con los niños, y los niños no sabían hablar por lo que tenía que desarrollar más la expresión emotiva, y se sabe que la mujeres expresan por esto mejor sus emociones que los hombres.
A veces la identidad de la mujer no está clara tampoco, debe definirse en torno a los cambios sociales y nuevos modelos y ella no tiene mucho margen donde definir sus relaciones tampoco; a veces corre el peligro de perder su papel como madre, y su papel como mujer siempre es cuestionado. Queremos sentir amor pasional, porque queremos enamorarnos realmente de quien nos gusta. Como cuando alguien refleja nuestra ánima oculta. Y empezamos a darnos cuenta de que no podemos tratar sólo el cuerpo al margen de todo lo demás y que el mundo emocional está muy implicado con él. Porque cuando uno instrumentaliza la relación en el propio beneficio sólo se termina apagando y tiene que ser un diálogo interpersonal o una razón intersubjetiva.
Y luego está el mecanismo del amor condicional que también juega su parte relevante en la socialización y en el mundo de la vida. El amor condicional nos lleva a tener que aceptar sacrificios, a amar en situaciones que exigen condiciones, y esto a veces en los niños es donde vivamente está mejor expresado, porque son fuente de abusos constantes y no se pueden defender, y ante su indefensión para hacerse amar tienen que adoptar u obedecer un sistema de vida o una jerarquía que les viene impuesta, y el sistema educativo tambien se ha basado en ello. Porque ningún niño puede vivir sin amor. Y lo peor de todo es que el amor se ha convertido en moneda de trueque y se crean los patrones emocionales negativos. Y es al revés, el amor no es dependencia del cuerpo o dependencia del sexo o del dinero, es al revés, es la necesidad de sentir la dependencia del amor lo que nos hace tal vez condicionarlo o convertirlo en moneda de trueque porque no sabemos hacerlo de otra manera menos vulgar.
Pero tengo una convicción, ambos, hombres y mujeres, aman en igual profundidad, pero en distinta manifestación. Pero que esto sirva como reinvindación del profundo amor y vínculo que sienten muchos hombres hacia las mujeres. Lo que ayuda no es que los hombres no comprendan a las mujeres o que sí las comprendan. Lo que ayuda es que dejen de intentarlo… y en lugar de comprender que se rindan ante el misterio, y rendirse significa básicamente respetar lo incomprensible del otro y amarlo tal cual es sin comprenderlo, porque sí. Ojalá quien pida comprensión la pudiera dar sin paliativos. Somos una especie evolucionada de primates, y yo no estoy por un concepto restrictivo del amor, sino más bien por una opción más aperturista. Aunque yo no creo en un terreno neutral en estas cosas sino en que la vida es sexuada, y eso es un valor que tenemos para la vida. Y por eso las diferentes manifestaciones del amor se deben cuidar y entender. Por el contrario, yo pienso que lo que más abunda es la inhibición del ser humano, el hecho de que se aisla en compartimentos estancos. Está claro que en las actuales relaciones hay mucha libertad con el sexo, que la mujer muchas veces responde a él también porque es un ingrediente muy importante en la pareja, es básico en la instalación de la pareja, claro pero no lo es todo. La fusión íntima, la comunicación íntima, también de la mente y la emoción, eso tiene que ser algo que esté en la base misma de una relación, porque es una necesidad que todos tenemos psicológica, la de compartir. De todas formas, siempre hay un "grajo blanco"... un hombre que no entiende el sexo sin sentimientos, que tenga que estar enamorado. Sobre el amor se puede exponer un párrafo de Sam Kean: "Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta".
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