martes, 12 de julio de 2011

diario 13.8.11

Estaba muy cerca de la Rathaus en Viena, y donde anoche en su pantalla gigante retransmitieron la Traviata de Verdi, que es como una versión de la Dama de las Camelias. En la traviata de Verdi, Armando Dumas nunca aceptaría en su totalidad la condición de Margarita, aunque durante cierto período toleró vivir con el dinero de los otros amantes de la hermosa joven. Finalmente lograría que ella abandone su vida licenciosa, pero posteriormente al verse abandonado y sentirse traicionado, cortejaría a Olimpia, otra mujer de condición semejante, con el único objetivo de hacerle daño a su verdadero amor. Luego se enteraría que el “engaño” de Margarita era sólo otra prueba de su amor, lo que lo dejaría desolado. Es una vida que se desarrolla en Paris y en la campiña de alrededores. Pero el padre de éste le rogaría que deje a su hijo, lo que constituiría su último sacrificio. Regresa a su vida licenciosa, simplemente para acelerar su penosa y solitaria muerte, causada por la tisis, que venía arrastrando desde hacía tiempo.

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