Es una lucha entre el desengaño y la esperanza, entre realidades posibles y ensueños imposibles, entre medida y delirio. Pero es la razón la que delira. Cuando se llega a la embriaguez del delirio se hace necesario despertar, volver a despertar. Es el momento hacer memoria, hacer historia, recoger de las tribulaciones y la experiencia.
Los humanos son una especie de mutantes emocionales, tenemos químicamente que mantener unos niveles de serotonina y de dopamina, para sentir que baja el estres, y mimar este coctel emocional.
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