-Esto parece la actitud de alguien que se aferra a lo que tiene -dijo Cósima a su amiga Diotima- y se separa de los demás y de sus emociones; alguien que, en el fondo, está asustado y no es capaz de enfrentarse ni a los sentimientos ni a los sufrimientos y opta por esconderse tras su coraza de cosas materiales. ¿No te parece que esta es una actitud muy común hoy en día?
-En fin, está en actitud totalmente defensiva -sentenció cabizbaja Diotima-, temeroso, desconfiado, pesimista. ¿Ves que está cortando su energía? Porque hace como un gesto de clavar su mano en lo que tiene. Y ahora pregúntate: ¿es esta la actitud que quieres presentar ante las dificultades?
-Sí, está a la defensiva y esto no le permite avanzar. No puedes esconderte por temer algo que aún no ha ocurrido y que puede que no pase nunca. Porque ahora todo está tranquilo, en calma, y el resto de la gente también descansan, sin embargo, él está alerta.
-Sí que “ser precavido vale por dos”, pero el miedo no debe controlarnos sino nosotros a él, Cósima.
-La causa es que se ha desvinculado emocionalmente de las cosas, de lo que se siente cuando se hace algo que apasiona y que, además, nos va a ayudar a crecer como personas -dijo Cósima con una aclaración más profunda-.Él ha triunfado respecto a los demás, pero en su interior crece el vacío.
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