viernes, 29 de julio de 2011

diario 26.9.11

En conclusión, -pensó Diotima- destacaría lo que dice Osho de que no es necesario aprender, que a veces es más necesario desaprender algo, remover un obstáculo para descubrirse a sí mismo, y que el misterio de la alegría es casi siempre canto y danza, y muchas veces cantamos sin tener ningún motivo.

Por otra parte, no creo que la meditación sea no-acción; en este sentido, yo continuo un poco más allá con la filosofía spinozista; no es defecto de una causa, o de lo que somos causa parcial, de una causa original, en fin, realmente el mal parece ser que está en la causa, esto también lo dice Osho, cuando Confucio le pregunta a Lao Tzú por la causa de su alegría. En la causa pues está la infelicidad o el defecto, siendo la causa casi siempre una acción de causa-efecto, que es adecuado cuando se da plenamente de acuerdo con nosotros. Yo creo que Osho sabe que esto es muy difícil de que se dé plenamente, y lo que hace es prescindir de este concepto de “causa”, que sin embargo en la filosofía occidental ha sido tan fructífero después para su desarrollo por la ciencia. Lo cierto es que tenemos que seguir batallando con estos conceptos porque no hay otros. Y también está el vacío, porque el vacío si recurrimos a un físico, nos dirá que es lo que más abunda en la naturaleza, el vacío que traspasa todo el universo, y que traspasa a la propia materia. El hombre siempre ha tenido miedo al vacío, pero es lo que más abunda, la inmensa oscuridad del espacio, yo creo que ese vacío, ese misterio, utilizarlo como hace la filosofía oriental, es sabiduría en sí, porque es esa materia “oscura” que está ahí, y de algún modo nos condiciona.

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