Diotima pensó que ahora iba a desplazarse al blog de su amiga Cósima, en estos meses de verano, El amante Copernicanus, del que dejaba aquí su enlace. También ahora ha posteado lo ultimo que ha publicado en el Economista Observador:
"Holanda junto con Venecia fueron los primeros países de Europa que se hicieron ricos, representaban el modelo ciudad-Estado, todavía no se habían creado las naciones-Estado, eso vino después con Inglaterra, y estas conglomeraciones se formaron por intereses económicos estratégicos, hasta el punto que desde ahí yo creo que Holanda no ha superado todavía lo del hecho de seguir siendo una isla sola, una ciudad-Estado como lo que fue, en verdad. Todo es muy paradójico que en estas ciudades que no tenían nada de agricultura se hicieran tan ricas, y todo fue por el comercio, sí, pero no olvidemos, también y sobre todo en Holanda, por la gran innovación, palabra esta mágica. Hoy día la innovación de la tecnología es lo que ha llevado a la riqueza a los paises más ricos, por eso es tan importante, y gracias a ella es por lo que el propio comercio se ha podido extender tanto. Porque Holanda lo que hizo al innovar con la lupas ( e inventos de navegaciòn) lo que hizo fue comprarnos todo el oro a nosotros a precios muy bajos y ella venderlo en productos manufacturados hasta un mil por cien, así se hicieron ricos, como muchos judios, que habitaban. Lo cierto es que de los fondos de cohesión no les debemos nada, por eso, ni tampoco las vacas holandesas creo que se queden si su fondo de subvención si lo necesitaran, porque siempre el sector primario ha necesitado ayudas. Pero la cuestion es que nosotros con la fiebre del oro no nos industrializamos a tiempo, solo imitábamos a Florencia con la lana y creíamos que podíamos competir con ella, hasta que Inglaterra se ocupó tambien de quitarle el negocio de la lana a Florencia. Porque también nosotros se la vendíamos muy barato y ella si era necesario la destruía porque lo que quería era tener el monopolio de toda la lana. Entonces no creo que le debamos nada a nadie. Y en cuanto a si es un paraíso legal y fiscal, pues parece que sí, ellos pagaban impuestos por todo, hasta por tener marihuana en los locales, hasta la prostitución paga impuestos; en realidad es un país sui generis. “Alrededor de 1550 muchos economistas españoles comenzaron a percibir lo que estaba sucediendo en su país y elaboraron buenos análisis y sabios consejos. Como señala el historiador estadounidense Earl Hamilton, experto en la economía española durante aquel periodo: “La historia registra pocos ejemplos de un diagnóstico tan preciso de las dolencias de una sociedad por un grupo de filósofos morales ni de un menosprecio tan absoluto por parte de unos estadistas supuestamente sensatos”.” Esto escribe Erik Reinert, economista noruego. “La idea fundamental aquí -que un producto acabado puede costar entre diez y cien veces el precio de las materias primas que se precisan para producirlo- volvió a aparecer recurrentemente durante siglos en la literatura europea sobre política económica. Entre la materia prima y el producto acabado hay un multiplicador: un proceso industrial que exige y crea conocimiento, mecanización, tecnología, división del trabajo, rendimientos crecientes y -sobre todo- empleo para las masas de subempleados y desempleados que siempre caracteriza a los países pobres.” Es decir, si hubiéramos aprendido la leccion que nos estaban dando en ese momento los holandeses perdimos en realidad nuestra oportunidad de oro. Podemos mirar con resentimiento a todos esos paraísos, no dejemos tampoco al Reino Unido, y sus trusts financieros, de lado. Lo único que podemos hacer entonces ¿es pedir transparencia en sus cuentas fiscales? “Una parte indispensable de ese proceso de desarrollo eran las instituciones que “alteran los precios” con respecto a lo que el mercado habría hecho abandonando a sus propias fuerzas: las patentes que creaban un monopolio temporal para nuevos inventos y los aranceles que distorsionaban los precios para los productos manufacturados y permitían que se establecieran nuevas tecnologías y nuevas industrias lejos del lugar donde fueron inventadas.” ” Se acepta la protección de la competencia imperfecta en los países ricos, pero no en los pobres, y esto es lo que hemos denominado “duplicidad de hipótesis” de la teoría económica: en casa se utilizan teorías diferentes a las que se permiten en el Tercer Mundo, siguiendo la vieja pauta colonial. El juego del poder económico siempre da lugar a la misma regla de oro: el que tiene el dinero es el que hace las reglas.”
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