Diotima estuvo hablando con Cósima de los problemas que habíamos tenido, que Moody's rebajó la calificación de la deuda a Irlanda y que ya ni Irlanda ni Grecia podrían pagar el 100 % de su deuda, y que esto también creaba una espiral de contagio hacia Italia, España y Portugal. Que Alemania no estaba haciendo una buena política europea, pues nos estaba condenando a la austeridad fiscal y a medidas que hacían entrar a la economía en una mayor recesión. Diotima se paró y estuvo explicándole más detenidamente lo que había escrito, en caso de la posibilidad de que la unión europea saltase o cayese para los países de esa unión, en primer lugar cada uno podría devaluar su moneda, pero esto tal vez no interesaría a Alemania que era su principal acreedor.
-Pero aunque se revaluara el marco, siempre habría herramientas para poder devaluar, por ejemplo, que le compraran su moneda los chinos; algo así parecido pasó recientemente con Japón al revaluarse el yen con sus exportaciones, porque tampoco les interesaba a los chinos un yen muy revaluado o había una guerra entre ellos. Y lo cierto es que mirándolo bien, si los demás podemos devaluar en el supuesto hipotético de volver a tener nuestras monedas, nosotros también somos exportadores, por qué no va a poder devaluar Alemania, en el caso de que se independice su moneda. Por otra parte, el miedo a la inflación no es tal, es más el miedo a la deflación como tal, que es a lo que lleva la inflación excesiva. Pero esto los expertos americanos lo han sabido atacar bien, con Bernanke a la cabeza, luchar contra la deflación era el principal objetivo creando inflación. Para lo cual el dinero que se creaba enseguida se enjugaba en deuda pública y se lo compraban los chinos. Y en cierta manera no se creaba inflación. Y no sé por qué esto no se puede hacer aquí. Por otra parte se nos dice que el BCE siempre ha respondido a las demandas de liquidez en subastas, y que a nosotros siempre nos ha respondido.
Alemania siempre ha sido proletaria, tiene una visión proletaria del pueblo. Nosotros también lo hemos sido, siempre hemos estado empeñados en dividirnos ideológicamente. Pero ella lo es incluso de otro modo, no se trata solamente de los “sin trabajo”, los proletarios puede tener incluso otro sentido, las clases tradicionales, los altos mandos militares, la nobleza prusiana, los antiguos señores, eran también proletarios históricamente. Alemania toda ha sido un país proletario, el más quizá, de toda Europa. Pues existen diversos modos de ser proletario. En un sentido genérico proletario es aquel que no ha mandado nunca, que nunca ha tenido la hegemonía, la dirección en la vida histórica y social. Nótese que el proletario es una clase que aparece cuando todavía hay clases que mandan y dirigen. Así que no sólo es proletario aquel que trabaja manualmente, sino todo aquel que nunca llegó a dirigir y que nunca ha mandado; que ha asistido a la sucesión de ajenas hegemonías y predominios. Y en Europa guerrera y dominante de sucesivos imperios, Alemania nunca llegó a serlo en verdad. Alemania, de vocación imperial y genio guerrero, nunca llegó a conquistar un Imperio, ni a imprimir a una época su sello. Sólo en la ciencia, en la filosofía, en la música… ¿no era acaso suficiente? Parece que no; su hambre histórica la llevó a sentirse proletaria. ” Y sólo así se explica que ciertas clases como el viejo Ejército, la vieja nobleza, cedieron ante un Hitler, jefe de quienes ellos habrían de llamarlos “descamisados”, de masas anónimas de gentes sin trabajo, proletarios de la pequeña burguesía e intelectuales sin vocación y sin empleo”, nos dice María Zambrano. “Pues el sentimiento típico dominante del proletariado en esta situación es el resentimiento. Y un sentimiento es el mejor hilo conductor entre grupos sociales que apenas tienen contacto, que sellan por medio de él y en él una especie de pacto. Sólo es necesario un mínimo de ideología para que la unificación se produzca. La ideología la fabricaron unos cuantos “intelectuales”. …Una asociación tal en que todos los asociados adulaban lo negativo del otro y quedaba por ello vencido. Era ya desde el principio una asociación de vencidos.” Esto fue una forma negativa de democracia pues sumergieron a la democracia en un infierno, donde las propias clases dominantes y dominadoras se transformaron en una fácil mitología para despertar la alucinación de una heroica finalidad en los desposeídos.
Pero ahora esa fácil mitología es diferente, porque cuentan con la fuerza real del trabajo, ya no se trata de los desposeídos, ahora los desposeídos son otros. De todas formas la integración regional es lo único que puede salvar a una economía exportadora, que su principal cliente son los países de Europa y los EEUU. Pero esta democracia que fue un caso de democracia invertida donde el infierno llegó a calar en ella, creo que ha quedado en su retina. Porque se vuelve a repetir el mismo infierno pero con “los otros”, que diría el surrealista Sartre. El infierno son “los otros”. Y ahora además realmente tiene el poder para ser dominante y para realizar su sueño imperialista reprimido. Aunque no creo que se embriague con sueños, puesto que mira alrededor y es muy consciente de su pasado, es como una larga humillación. Es como si ese sueño fuese ahora un sueño invertido. Y ahora que debe dirigir ella no puede hacerlo, porque está poseída de sí misma y no ve nada a su alrededor. No puede darse cuenta del dolor, del daño a los otros. Lo que sigue siendo más fácil todavía para el hombre es construir infiernos o inventar paraísos. Existe también una democracia paradisíaca, como en la que nos embarcamos nosotros, creyendo que siempre habría tipos de interés fáciles o siempre iba a ser lo mismo. Entre paraíso e infierno siempre ha habido una tradición donde se ha llamado a la Razón, hacia un punto que no es absolutismo, sino que es un punto en el horizonte que lo abre, que casi siempre es un Método o un camino. El problema es que ha sido el mismo método -el del positivismo- el que nos ha encadenado en su ceguera, en su falta de visión, por absolutismo de este mismo método. Y nos queda como volver al campo de la intuición y la razón, y volver a un método más interactivo o interdisciplinar o como se quiera llamar. Esto dice María Zambano: “Pues la sociedad o el modo de vida democrático es la liberación y la disolución de todo absolutismo. Y el absolutismo, cualquiera que sea su origen y su argumento, es mirado desde la persona humana, un quedarse encadenada en un momento absoluto, y en él, detenerse o abismarse.”
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