martes, 5 de julio de 2011
diario 28.7.11
Yo soy la dueña de mi propia vida. Si por mantener la situación de siempre, sacrificando por estar junto a alguien el derecho a la libertad y a ser felices por encima de todo, sobre todo cuando pensamos que podemos elevar el nivel económico, podemos escuchar a nuestra voz interior, esa que sabe muy bien lo que necesitamos para sentirnos plenos y amados. Soy la primera que debo quererme y mimarme, y que si me siento bien por dentro, irradiaré una cálida luz. Y esto querría decir que el amor está presente, de que existe una unión fuerte y sentimientos de verdad.
Si tengo presente que tengo elección. Me veo en una encrucijada teniendo que elegir entre dos caminos, entre dos posibles opciones que parecen tener la misma importancia, por lo que el dilema se presenta tenso y complicado. Y que podría estar en esta indecisión eternamente. Esto provoca inevitablemente ánimos que se impacientan, que se inquietan y que se revuelven y que se reflejan en el mar de las emociones que está detrás y que me protegen de caer en esa locura con esta lucha o rebeldía por no perderme a mí misma.
En cualquier caso sería conveniente que me decida por uno u otro lado, pues en el ambiente se perciben ciertos aires de tormenta… Lo que sí puede ocurrir es que alguien nos inste precisamente a ser nosotros mismos y a vencer nuestra falta de carácter y de voluntad. Lo principal es esperar algo, y saber controlar los acontecimientos y conducirlos hacia donde tú quieres. Pero quizás en temas amorosos es donde más cuesta lo de decidir entre una cosa u otra. Porque hay que sacrificar algo importante, quizás la relación que ahora te planteas. Esto presenta también otra cara, la de lo que queda atrás al llegar a la meta: las cosas que han de dejarse a un lado en el camino, aquello que dejamos aún con dolor, pero con el convencimiento de que de otra manera no se llegaría al resultado esperado.
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