lunes, 18 de julio de 2011
diario 19.8.11
Hay que ser muy fuerte y estar muy preparado para la tremenda responsabilidad del amor, si se quiere vivir así, sin condiciones, sin que tengas que abrir muros, sin que tengas que ser propietario y encima poder decir adiós a esa persona, si ves que ya no hay nada que decir, es muy difícil, pero hoy por eso vivimos sucedáneos de amor, no nos entregamos del todo, en fin, “ponemos límites” que no es lo mismo que poner defensas, porque en los “límites”, uno filtra, analiza, da prioridades, pone su capacidad por delante, simplemente prioriza, y es necesario poner límites sobre todo para poder tener una personalidad sólida, para no ser presa de los vaivenes de la vida, para todo eso ponemos límites, para definir la realidad y definirnos a nosotros en nuestras preferencias, en cierta forma para ser maduros también. Y esto es muy importante saberlo también. Y que la realidad no es blanco y negro, que tenemos que distinguir los matices, que debemos dejar entrar en nuestras vidas los tonos grises también, y si se caen algunas certezas, pues dejar entrar el misterio también. La motivacion de ser amados, y es que en el fondo sabemos que tenemos dos grandes motivaciones la de desarrollarnos y al mismo tiempo ser amados. Lo que pasa es que el amor tiene muchos condicionamientos y estos son: las numerosas condiciones que hay que aceptar para que podamos recibir amor de los demás. Y a veces aceptar este amor condicionado puede llegar a significar en mayor o menor grado la necesidad de renunciar a uno mismo.
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