lunes, 4 de julio de 2011

diario 26.7.11

La pena o la tristeza a veces vive ya en mí y aprovecho cualquier contratiempo para volcarme en ella, deprimirme y utilizarla como tapadera ante el mundo. Tan ensimismado se encuentra este oscuro personaje que no ve que detrás suyo esperan nuevas relaciones, nuevas posibilidades para compartir, nuevos compromisos que le pueden llenar de felicidad. Por otra parte, este alejamiento mío también me produce dolor, y si lo acepto como algo necesario, y se tiene paciencia para esperar que todo vuelva a la normalidad, es como descubrir que la vida no se acaba por ello y que incluso puede ser un tiempo de recogimiento que sirva para reflexionar sobre una misma. Pero también supone la comodidad y el miedo a perder la rutina, ya compañera, de nuestra vida diaria, (más vale malo conocido que bueno por conocer), y que nos hace plantarnos en el sitio mientras sólo podemos mirar, desde lejos, buscando encontrar un desahogo a nuestro desencanto interior. -La persona intenta no involucrarse en aquello que le preocupa, cuando toma distancia -pensó- alegando que intenta ver el conjunto desde lejos, pero en realidad lo que trata es de mantenerse fuera de su campo de alcance. ¿Es esta la actitud que quiero tener con respecto a las dificultades? O es probable que mi total dedicación, o la del otro, a un trabajo o a unos estudios puedan dejarme poco tiempo para cuestiones personales. Eso sí, mi ilusión es tan grande que superaría cualquier escollo. Es que vienen en camino las buenas noticias. En realidad, esto me enfrenta a la verdad, dijo Diotima, mis cadenas las mantengo yo, y yo puedo soltarme si lo deseo. Pero en verdad yo quería mirar al espejo del yo de esa persona y lo que he visto es que más que afecto lo que existía era interés, aunque ingenuo, y que no podía fiarme totalmente de sus intenciones.

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